lunes, 10 de agosto de 2015

Infinitos sueños

Hace tiempo que quiero escribir pero no me salen del todo las palabras, tampoco tengo muy claro que es, 
eso, que quiero decir, pero sé que hay algo porque lo siento, ahí, casi que molesta.
El martes después de tomar mates con una amiga, en la terraza, con las plantas, con los perros,
 lo volví a sentir.
Tenía que volver a casa y, no podía parar de pensar.
El cielo se había puesto muy gris y pesado, el aire ya era frío. Decidí seguir caminando, no quería subir al 
colectivo, me dolía la cabeza y supuse que continuar a pie sería mejor.
No puedo transitar sin música, el mp3 es mi aliado. Elegí el disco, lo elegí a él. Me gusta mucho, pero no 

lo escucho con tanta frecuencia, surge en ciertos momentos. Ese, fue uno de esos.
Quizás apareció para contrastar con su voz ese cielo tenebroso que se estaba gestando. Él canta en mis 

oídos y me abstrae del humano mundo.
Seguí, riendo, con mis lentes de sol que tiñen las imágenes de colores sepia, a las siete, de una tarde, 

húmeda de invierno.
Esa noche soñé con un brujo que aparece en un libro que leí hace poco. Fue otro sueño de esos. Cada 

uno suelta a su manera. Lo que me molestaba, se lo llevó.
Me gusta deambular entre los planos, sentirme a mitad de la dimensión.




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